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El
catálogo de materiales adhesivos traspasa las fronteras del hogar
llegando a pegar desde componentes quirúrgicos hasta artefactos
espaciales. Sin embargo, cuando se nos viene a la mente la palabra 'pegamento',
enseguida pensamos en alguna sustancia de uso doméstico muy útil
en la reparación de piezas desprendidas. Antes de nada, es necesario
conocer cuál es el pegamento adecuado para cada tarea.
Para reparar objetos rotos siempre hemos utilizado algún
tipo de adhesivo común. Pero la experiencia nos
ha enseñado que ciertas uniones no son tan efectivas una vez realizadas.
Seguramente alguna vez hemos intentado fijar el asa desprendida de una
taza u otro recipiente y ésta se ha vuelto a despegar;
y no es porque no hayamos esperado el tiempo suficiente para que se fortalezca,
sino porque, probablemente, no hemos utilizado el adhesivo correcto.
Las colas son muy diferentes entre sí.
Existen adhesivos considerados naturales porque en su
composición están presentes productos animales (caseína,
cola para madera, etc.) o vegetales (hule, celulosa, etc.), pero también
encontramos los sintéticos, formulados a partir
de resina, acetato de polivinilo o poliuretano entre
otros. Por otro lado, el material de aquellos objetos que son susceptibles
de unión es amplio y no podemos aplicar las mismas sustancias en
el manejo de la madera que en el del papel, por ejemplo.
Uniones duraderas
Dentro
de los criterios que nos guían para seleccionar un adhesivo apropiado
se cuenta también la presentación del producto.
Los pegamentos pueden ser líquidos, gomosos, con textura cremosa,
con aspecto de pasta, en partes separadas que luego se combinan... Con
objeto de no cometer errores, lo mejor es estudiar las aplicaciones indicadas
en el prospecto.
Uno de los pegamentos más utilizados en el hogar es el conocido
como instantáneo. Se presenta en envases de plástico
muy pequeños y su aplicador es alargado. Está formulado
con cianocrilatos, es incoloro, tiene consistencia líquida y se
administra gota a gota. Está indicado para superficies de todo
tipo, pero en la casa lo utilizaremos sobre todo para arreglar objetos
de porcelana, loza y cerámica en general. Su poder de fraguado
actúa en segundos, rellenando juntas pero sin permitir el acomodamiento
de las piezas. Si podemos, lo elegiremos en versión gel.
Por
otro lado, está el pegamento de contacto, también
instantáneo sin posibilidad de rectificación.
Su consistencia es gomosa y se administra untándolo. Es importante
que lo apliquemos en ambas partes y que lo dejemos un tiempo secar antes
de proceder a la unión. Los cementos de contacto tampoco rellenan
espacios pero permiten una unión flexible. Además, es resistente
al agua.
Otro adhesivo común en pequeñas obras de bricolaje
es el pegamento epóxico. Se consigue mezclando
la resina con un catalizador. Posee una gran resistencia, tanto al agua
como a disolventes, pero es altamente tóxico e inflamable. Puede
pegar cristal, loza, etcétera, y se presenta en varias consistencias.
Se administra con una pistola y permite el acomodamiento de las piezas
porque comienza a secarse a los cinco minutos.
Para carpintería
En
los trabajos de carpintería son frecuentes dos
tipos de pegamentos: el blanco (acetato de polivinilo)
y el amarillo (resina alifática). Ambos son excelentes
en proyectos sencillos con madera, aunque la cola amarilla es resistente
al agua, por lo que es apta para exteriores igualmente. Fraguan pasado
cierto tiempo y actuarán mejor si empleamos peso para fortalecer
la unión o la fijamos con sargentos.
En la fabricación de muebles, se está imponiendo
la tendencia de evitar los ensamblajes con tornillos a favor de los encolados.
Para esta clase de empresa, es necesaria una adherencia excepcional, por
eso es fundamental que conozcamos todas las posibilidades que pueden ofrecernos
otros ejemplos de adhesión como la resina plástica (formaldehído
de urea), el resorcinol o el poliuretano.
Reportajes recomendados:
Adhesivos
Ensamblajes
encolados
Fuentes de información: lowes.com;
loctiteproducts.com;
vikingpump.com |